Sistema de capas: guía práctica de ropa de montaña para que no te pillen en bragas.

​Ropa de montaña: Introducción al sistema de capas. Guía práctica sobre indumentaria para que no te pillen en bragas.

Hoy vamos a hablar de termodinámica.

Vale, sé que a lo mejor no suena muy apasionante para un blog de montaña, pero te aseguro que después de leer esto tu percepción de las cosas va a cambiar radicalmente.

Teoría del sistema de capas:

El sistema de capas es un método de elección y uso de la ropa, que te permite controlar la temperatura de tu cuerpo, y se basa en una realidad empírica que la mayor parte de la gente pasa por alto: ninguna prenda de abrigo aporta calor.

Lo sé, acaba de petarte la cabeza.

La realidad, es que las prendas de abrigo, todas, lo único que hacen es retener calor, pero no aportarlo.

Por lo tanto, nuestro objetivo al vestirnos, no es ganar calor, sino evitar perderlo.

Pero, ¿sabes exactamente cómo pierde calor tu cuerpo?

Veámoslo con un poco más de detalle.

Formas de pérdida de calor del cuerpo humano:

Existen cuatro maneras de perder calor, que son:

Radiación

Sin que probablemente tú lo supieras hasta ahora, tu cuerpo lleva toda tu vida emitiendo radiación.

Tranquilo, no es peligroso ni le va a salir una tercera oreja a los que tienes cerca, no es “esa” radiación.

Tampoco te sirve para hacer palomitas.

Estoy hablando de una pérdida de calor en forma de rayos infrarrojos, un tipo de energía electromagnética que tu cuerpo despide constantemente.

Se estima que en torno al 60% del calor corporal perdido, proviene de la radiación.

Como ves, es una cantidad considerable.

Convección

La convección, es algo más complicada de explicar.

Tu cuerpo, siempre está en contacto con partículas de aire o de agua.

El agua puede estar en el ambiente, o puede provenir del interior de tu propio cuerpo en forma de sudor.

Al entrar en contacto con la piel, existe una transferencia de energía que calienta esas partículas, un proceso en el cual, lógicamente estamos perdiendo calor (tu cuerpo “se lo cede” a esas partículas).

Una vez esas partículas dejan de estar en contacto con nuestro cuerpo, son sustituidas por otras y el proceso vuelve a empezar.

La convección es la responsable de la pérdida de alrededor de un 12% del calor corporal.

Conducción

Si alguna vez te has sentado en una piedra, o en un banco de metal, ya sabes de qué va esto.

A poco que recuerdes lo que aprendiste en el colegio, sabrás que hay materiales más conductores que otros, es decir, que favorecen que la energía (en nuestro caso el calor) pase a través de ellos.

Pues la conducción no es más que eso, la cesión de parte de tu calor corporal al entrar en contacto directo con un objeto muy conductor.

Evaporación

¿Alguna vez, después de una actividad física intensa, te has encontrado cubierto de sudor y te han dado escalofríos?

Eso es porque al evaporarse, el sudor provoca una bajada importante de la temperatura.

La función del sudor, no es más que esa, la de termorregular.

El sudor, es el arma letal de tu cerebro para disminuir la temperatura corporal cuando éste detecta que es muy elevada.

Por lo tanto podemos considerarlo un mecanismo de defensa.


Vale, ya conocemos los cuatro métodos de pérdida de calor, pero, ¿para qué demonios necesitamos saber todo ésto?

Porque sabiendo cómo funciona el cuerpo, y con unos materiales adecuados, podemos elaborar algo que en la montaña no tiene precio: una estrategia.

En nuestro caso esa estrategia se llama sistema de capas:

Una estrategia para mantener en todo momento la temperatura que queramos (calor en invierno, frío en verano)

Con todo lo que hemos visto, la manera de mantenerse caliente en montaña sería “tan simple” como estar constantemente seco, aislado, y sin estar en contacto con ningún material conductor.

Por desgracia y como ya sabemos, la montaña es un medio en el cual la humedad del ambiente no es algo infrecuente, así como las bajas temperaturas del entorno que nos rodea.

¿Cómo hacemos entonces para mantenernos en todo momento secos y aislados del entorno exterior, pero teniendo al mismo tiempo la suficiente capacidad de maniobra como para desarrollar con normalidad nuestra actividad?

Con el sistema de capas:

sistema de capas

El autor, bien aisladito en la cumbre de Peña Ubiña

Primera Capa

La primera capa, también llamada segunda piel, es la que está directamente en contacto con nuestro cuerpo.

Esta capa va a ser la responsable de evitar que perdemos calor por evaporación.

Su objetivo, no es abrigarnos, sino mantenernos secos.

Para ello, se suelen utilizar fibras sintéticas (el mejor ejemplo es el polipropileno), que son capaces de absorber el sudor que generamos y “sacarlo hacia afuera”, hacia las capas más externas del sistema.

Esto se consigue además, porque si mirásemos estas fibras al microscopio, descubriríamos que tienen forma de embudo, atrapando la humedad en la parte interior de la fibra, y sacándola hacia el exterior por capilaridad.

Un ejemplo de mala elección de primera capa, sería una camiseta de algodón, una fibra natural que tiene como  particularidad la capacidad de absorber 5 veces su propio peso en agua.

Esta camiseta, al empezar a sudar, actuaría como una esponja,  saturándose de humedad rápidamente, con lo cual empezaríamos a perder calor por evaporación rápidamente.

Con lo cual ya lo sabes, la función de la primera capa no es mantenerte caliente, si no mantenerte seco.

Regla de oro: para la primera capa, busca tejidos que "no empapen"

Tuitea esto

Segunda Capa

La segunda capa es la que se encarga de mantenerte caliente luchando contra la radiación.

Para esta segunda capa, utilizamos fibras que tienen la capacidad de “atrapar” entre ellas pequeñas bolsas de aire.

La lana, o las plumas son un claro ejemplo de esto.

La idea es que la radiación infrarroja que emites, caliente esas microscópicas bolsas de aire que quedan atrapadas entre la fibra.

Al mantener estas pequeñas bolsas de aire calientes, lo que estás consiguiendo es “engañar” a tu cerebro haciéndole creer que el entorno circundante está a una temperatura mayor de la que está en realidad, con lo cual, tu cuerpo pierde menos calor.

Si nuestro sistema de capas fuese un sándwich, esta segunda capa sería el relleno, es la que se encarga de proporcionar aislamiento térmico.

Regla de oro: para la segunda capa, busca tejidos "que abriguen"

Tuitea esto

Tercera Capa

Ya tenemos una primera capa que nos mantiene secos, y una segunda capa que nos mantiene calientes.

Secos y calientes, los dos requisitos imprescindibles para mantener la temperatura corporal.

En principio, ya lo tenemos todo hecho ¿no?

Pero ¿qué pasa si se pone a llover?

Que nos empaparemos y entonces volveremos a perder calor por evaporación.

Secos y calientes… ¿recuerdas el tercer requisito?, ¡eso es!, aislados.

Veo que has prestado atención.

Aquí es donde entra en acción la tercera capa, que al igual que la primera, tiene también la función de mantenerte seco y no aporta aislamiento térmico.

Si la primera capa  te mantenía seco de la humedad del interior (tu propio sudor)  la tercera capa hace lo mismo, pero con la humedad del exterior, ya sea esta en forma de agua o de nieve.

¿Recuerdas la convección?, lógicamente si hay viento, aumenta la velocidad con la que esas partículas de aire que entran en contacto con tu cuerpo (y que tienes que calentar) son sustituidas unas por otras.

Conclusión, cuando sopla el viento la sensación térmica disminuye drásticamente.

Para evitar esto, la tercera capa también viene muy bien.

Regla de oro: para la tercera capa, busca tejidos que "aíslen" (y que transpiren)

Tuitea esto

Conclusión

En resumidas cuentas, tenemos un sistema compuesto por tres capas, la primera absorbe tu sudor y te mantiene seco, la segunda aporta un aislamiento térmico que te mantiene caliente, y la tercera es la encargada de mantenerte aislado de las inclemencias meteorológicas tales como el viento y la lluvia.

La combinación de diferentes capas, además, trae un beneficio añadido, y es la existencia de capas de aire que se van calentando haciendo la misma función que las pequeñas bolsas microscópicas atrapadas por la segunda capa.

O dicho de otra manera, retiene mucho más calor la combinación de varias capas delgadas, que la existencia de una única capa muy gruesa, aunque esta capa sea más gruesa que la suma de todas las anteriores capas delgadas juntas.

O dicho de una tercera manera: mejor tres forros finos que uno gordo (¿verdad que ahora sí se entiende?).

Como ves, sabiendo cómo funcionan las cosas, es relativamente sencillo mantener una temperatura corporal adecuada en cada momento y para cada actividad, sin importar la época del año y las condiciones meteorológicas.

Si te ha gustado éste artículo, puedes compartirlo en tu red social favorita y ayudarme a difundirlo 😉 

Gonzalo

Sobre el autor

Gonzalo

Soy Guía de montaña profesional, escritor vocacional, y necesito moverme y conocer nuevos lugares y personas casi tanto como respirar.

Desde 2015, trabajo en Nomadapto, mi propio proyecto, en el cual trato de mejorar la vida de la gente utilizando la montaña como excusa.

Seguir Gonzalo:

Deja un comentario