Guía de montaña digital. Nomadapto al desnudo: 2 años de montaña.

Nomadapto por dentro: 2 años después…

hace unos pocos meses

Esta mañana me he despertado pronto, me he ido a correr y he pensado lo siguiente:

Espera, ¿para qué te voy a engañar?, empecemos de nuevo: esta mañana me he desvelado pensando en diferentes aspectos de mi proyecto (así si), y para que no me reventara la cabeza, me he ido a correr, y ahí es cuando he pensado lo siguiente (ahora mejor 🙂 ):

He pensado que, aunque el tiempo “real” (esto es, a tiempo completo) que llevo invertido en Nomadapto es de apenas unos meses, la idea original surgió al volver de la Transpirenaica, ¡y de eso hace ya dos años!

Así que me he puesto a hacer memoria, y he pensado que era un buen momento para echar la vista atrás y ver de dónde venimos.

Al fin y al cabo, detrás de esta historia, hay una persona.

29/06/2015: ¡Pasajeros al tren!:

Después de una fuerte crisis personal, producto de todo un poco, me pongo el mundo por montera, me subo a un tren a Irún, y empiezo la transpirenaica, historia ya harto conocida por quienes ya llevan tiempo aquí.

Pensamientos autodestructivos, soledad, insatisfacción con el mundo, rabia…y después optimismo, el nacimiento de un nuevo proyecto…

La vida me quitaba con una mano y me daba con la otra, y aunque aún me iba a dar mucho más, yo era tan imbécil que no me daba cuenta.

Nacer en un mundo en el que no encajas

Dos de las imágenes que compartí por aquél entonces en Facebook. Así me sentía yo...

Oveja negra

...GPS mental: ¡recalculando ruta!

01/08/2015: Port de la Selva, mi segundo lugar de nacimiento.

Algunos nacen una vez, viven, y luego se mueren.

Hay quienes parece que renacen cada día, como si vivieran siempre con la alegría y la energía de un niño (¡ahí quiero llegar yo!)

También hay quien siempre parece haber nacido ayer… XD

La mayoría, nacemos de nuevo un puñado de veces a lo largo de la vida, nos toca reinventarnos. Pasar la página y empezar el siguiente capítulo.

A mi eso me pasó al terminar la Transpirenaica, o mejor dicho, la noche anterior, en Port de la Selva. Creo que esa noche la recordaré mientras viva, entre otras cosas, porque escribí lo mejor que he escrito hasta la fecha.

Después de esto, y tras volver a casa, una compañera del trabajo de entonces, admirada, me compara con “Matt el Viajero” de Fraggle Rock (algunos ya tenemos una edad) y me termino de convencer de que algo no estoy haciendo bien en la vida.

Por lo visto, éste soy yo.

Agosto de 2015: Tocado el fondo, ya solo queda subir:

El virus de la depre da sus últimos coletazos, decidido a joderme la vida.

Mi hermana llega a sacarme esta foto en un descuido y al verla, me doy cuenta de que hasta aquí hemos llegado.

Me pongo a pensar en como coño sacar adelante mi vida y mi proyecto, y termino de decidir lo que ya había sospechado en los caminos pirenaicos: hay que montar un blog y hacerlo crecer, y más adelante, entorno a él, crear comunidad y ofrecer mis servicios.

Pero no vale un blog de chichinabo, de esos ya hay miles, tiene que ser algo diferente, no solo tiene que ser profesional, tiene que parecerlo, tiene que ser cercano, inspirador, divertido, formativo… tenía que ser el punto de contacto entre tú (que estás leyendo esto) y yo.

Y eso ni se hace en 3 días, ni se hace sin saber de Internet más de lo que saben mis padres, así que por primera vez en mi vida, empiezo a pensar por mi mismo y pongo los pies en el suelo como resultado de una necesidad.

Objetivo nº1: Organizarme un sistema, una metodología de trabajo. Sin eso, no vamos a ninguna parte.

Objetivo nº2: De ahora en adelante, y durante los próximos meses, no voy a publicar ni a sacar nada a la luz, me voy a formar bien, para poder salir a lo grande.

Diciembre de 2015: El mejor regalo de navidad de mi vida.

Pasan los meses y aprendo palabras y cosas que no había oído nunca.

Hace 4 meses no sabía ni para qué servía Twitter.

Ahora manejo wordpress con “cierta soltura”, estoy haciendo cursos de formación y lo voy teniendo algo más claro (mentira, pero es lo que yo pensaba en aquél momento) aún así, no hago mas que pelearme con todo.

He avanzado, si, pero siento que pasa el tiempo y me acerco muy despacio a mis objetivos, necesito más velocidad.

Por suerte, desde hace poco tengo a mi lado a una persona en la que me apoyo como nunca había podido apoyarme en nadie.

Las navidades de 2015 me pillan por sorpresa y me hacen una nueva foto, una foto con el mejor regalo de navidad que la vida podría haberme hecho: Cande.

Navidades

Primera mitad de 2016: ¡Yo quería ser nómada, no una peonza! (pues anda que no me quedaban vueltas que dar...)

Me mudo a la Granja de San Ildefonso con Edu, un amigo de la infancia.

Aparentemente voy a tener un trabajo, y el bajo coste del alquiler me va a permitir sacar tiempo para continuar con mi proyecto.

Ya tiene nombre: “Nomadapto”, un juego de palabras que a mi me hace mucha gracia y encaja con mis circunstancias vitales.

Pasan los meses y nadie pilla el chiste, me doy cuenta de que, de cara al marketing, el nombre es un poco lamentable, pero chico, ya no voy a cambiar, ¿alguien sabía qué diablos era la Coca-Cola cuando empezó?… para cambiar siempre hay tiempo. Defendamos el castillo.

Pasa el tiempo, las cosas cambian, me mudo de nuevo a Madrid, esta vez con Cande, cambio de trabajo, y mi proyecto se queda unos meses durmiendo el suelo de los justos.

El verano de 2016 es el del calor, el cuchitril del barrio de Fuencarral donde no hay quien duerma, las larguíiiiiisimas noches peleando con el servidor que he montado en casa para hacer pruebas, los artículos personales que escribo con mucha paciencia pero que solo lee mi madre…

El trabajo, el estrés, la alienación, la tensión, y finalmente los conflictos, la ansiedad, y el terror ante la mera perspectiva de pasar así el resto de mi vida, que me agarra del estómago noche tras noche y no me deja vivir.

Es el verano de las latas de cerveza de madrugada sentado en el el tejado de la casa, junto con los murciélagos y unos pequeños reptiles que veía en la fachada del edificio de enfrente y nunca pude identificar. Para mi que eran geckos…

Una de las pocas fotos que conservo de mi paso por Fuencarral

Segunda mitad de 2016: Órdago a la Grande.

Los problemas se resuelven, dejo el trabajo, me mudo a Cercedilla y decido que Nomadapto ya no va a ser un proyecto secundario “a largo plazo”, sino mi actividad laboral principal “a medio plazo”.

Me pongo con ello en serio.

Cambio la plantilla, ahora me visto de Génesis y empiezo a escribir lo que la gente quiere: artículos de material, rutas y técnicas.

Gano suscriptores, crezco en las redes sociales, empiezo a contactar con otra gente… pero no es suficiente, vamos muy lentos: necesito despegar, hace falta más potencia.

2017: El despegue.

Ahora si, tengo tiempo, tengo ganas, tengo un objetivo definido y experiencia para lograrlo, todo va bien en mi vida, y lo único que “me falta”, es que Nomadapto crezca más.

Me decido por los buenos resultados: invierto.

Thrive Content Builder, mi salvación. Es un plugin de diseño con el que hago en 5 minutos lo que antes hacía en 5 días.

Woocommerce: ¡estreno la tienda online de Nomadapto!… aún hay poco donde elegir, pero funciona, todo va saliendo correctamente.

La joya de la corona Facebook Ads Maximizer: mucho que hacer, pero la solución al principal problema. Un curso en el que invierto mucho dinero y muchas horas para aprender a hacer publicidad en Facebook de verdad.

Y así “ad infinitum”, lo importante, es que cada cosa es para lo que es, y necesito una buena caja de herramientas si quiero construir algo que no se hunda.

Un negocio, aunque sea uno online, es un negocio. Hay que invertir.

Porque si, yo hago esto por amor al arte, y si, también es un negocio y lo hago por dinero, y creo que ambas cosas no están en absoluto reñidas.

Es un negocio que persigue generar ingresos, ya que el modelo social en el que vivo me obliga a tener dinero que intercambiar por bienes y servicios, y si quiero comer, tener donde dormir y poder transportarme, preciso de ese dinero.

Pero claro, si hubiera querido dinero, habría trabajado en la banca (con maletín y corbata o trabuco y pasamontañas, cada vez hay menos diferencia) pero la realidad es que, si viviera en una sociedad en la que el dinero no importara, haría exactamente lo mismo que hago ahora: escribir, salir a la montaña, aprender y enseñar.

El dinero es un mal necesario, no el objetivo final.

Eso es lo que me mantiene vivo, ése es mi “picorsito”… así que por amor al arte y por dinero, las dos cosas.

Lo cual nos lleva a…

La actualidad:

Por fin tengo las herramientas de los profesionales, y aunque queda mucho por aprender, cada día sé usarlas mejor.

No pasa un día sin que aprenda algo nuevo, tenga un pequeño triunfo, ni una pequeña derrota.

Ahora, todo depende de qué permita yo que pese más en el día a día. Hay días buenos… hay días malos.

Ya ha habido algunas ventas en la tienda online, y ya he hecho una actividad con un cliente (inicios humildes)

Tenemos un calendario de actividades, y aunque es una temporada muy floja, la base de datos crece, los proyectos y las ideas también.

Ha llegado el momento de mantenerse y seguir.

¡Qué importante es volver la vista atrás de vez en cuando y comprobar de donde vienes!, la cumbre siempre está lejos cuando solo miras hacia arriba.

A veces, lo importante, no es ver lo que te queda, sino saber todo lo que has avanzado.

Conclusión:

Aunque te quede un largo camino, y a veces te quieras venir abajo, nunca, nunca, nunca hay que dejar de avanzar. 

Gonzalo

Sobre el autor

Gonzalo

Soy Guía de montaña profesional, escritor vocacional, y necesito moverme y conocer nuevos lugares y personas casi tanto como respirar.

Desde 2015, trabajo en Nomadapto, mi propio proyecto, en el cual trato de mejorar la vida de la gente utilizando la montaña como excusa.

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