Quercus pyrenaica: un roble que no es un roble, y que no está en pirineos.

Quercus pyrenaica

Seguimos estrenando secciones (últimamente esto es un no parar) y para ello he pensado que ya era hora de sacar a la luz algo que la gente ha estado pidiendo desde el primer momento (lo siento, las cosas de palacio... ya sabes)

¡Hoy presentamos la sección de botánica!, a la que iré añadiendo poco a poco una selección de artículos en los que aprenderemos algunas curiosidades de los árboles y plantas que más habitualmente encontramos en nuestras actividades por el monte.

Como hay tanto que contar, y había que empezar por algún sitio, he decidido dedicar este primer artículo a uno de los actores principales de este show vegetal: el Quercus pyrenaica.


Quercus pyrenaica.

¿Lo cualo?-sé que se preguntarán algunos- el “qué pyrequé”.… repito: Quercus pyrenaica.

Ya conoces mi obsesión por la docencia y por transmitir conocimientos de la mejor manera posible, y si, esto no es una excepción: los nombres de los árboles, van en latín, ¿que por qué? muy fácil, sigue leyendo y te cuento.

Que me perdonen los biólogos que sé de buena tinta que me están leyendo si meto la gamba, pero voy a intentar explicar, grosso modo, por qué conviene familiarizarse con los nombres científicos.

Hay una cosa que se llama taxonomía, que básicamente y para entendernos es la ciencia de la clasificación.

¿Clasificación de qué?, pues en éste caso de taxones (¡toma giro argumental!) y... ¿qué carajo es un taxón?, pues para el caso que nos ocupa, y muy básicamente, un organismo, o mejor dicho un grupo de ellos.

Vale, todo esto está muy bien, pero ¿por qué me vas a contar los nombres científicos de las plantas?, por dos motivos, a saber:

  1. Que creo firmemente que el saber no ocupa lugar, y que si me estás leyendo es porque quieres aprender y no que te cuente pamplinas

  2. Porque no te haces a la idea de la cantidad de nombres diferentes que utilizamos en este país para referirnos a los mismos bichos con ramas y hojas en función del lugar en el que estemos.

Si ya encima, metemos en la ecuación otros idiomas y otros países... ves el resultado, ¿verdad?, un lío de narices.

Por eso los científicos, que son gente preparada, han creado una serie de reglas para darle nombre a las cosas, y han elegido el latín como el idioma común para entendernos.

Para muestra el Quercus pyrenaica, nuestro invitado de hoy, verás qué jaleo de nombres:

Quercus pyrenaica

En Madrid le llamamos melojo, o rebollo, que es el nombre que se le da en muchos otros sitios de España, menos en Galicia, que es cerquiño, o también cerqueiro.

Los asturianos, en cambio, lo llaman corcu, o corcoxu, en Cantabria el mismo bicho se llama tociu y si estás en el País Vasco, es un tocorno.

¿Ves lo fácil que es estar hablando de lo mismo y liarla parda?... pues imagínate si ya el problema es a escala internacional.

¿Solución?, nombre científico para dejar claro de qué hablamos, y ya luego que cada uno lo llame como quiera (en mi caso, y para el espécimen de hoy, melojo)

El melojo lo vamos a encontrar en una zona de transición entre la llamada rampa serrana (o piedemonte, dominada por las encinas) y los bosques de pinos, que crecen por encima de él, a partir de los 1500m.

Es muy complicado diferenciarlo de otros “primos mayores” suyos, como el Quercus robur (el roble de toda la vida)

En buenas condiciones puede alcanzar los 30 metros de altura y vivir la friolera de 400 años (y eso que no se le considera un árbol especialmente longevo)

A modo de curiosidad, lo que siempre me ha hecho gracia de esta especie, es que se trata de un error taxonómico: se llama Quercus pyrenaica, pero en pirineos hay pocos, muy pocos, casi ninguno.

El nombre se lo puso un botánico alemán llamado Carl Ludwig Willdenow.

Por lo visto este señor berlinés, que por lo que he investigado lo más al sur que estuvo en su vida fue en París, le puso el nombre basándose en unas muestras de herbario que le enviaron con una etiqueta que indicaba esa procedencia.

¿Cómo iba a saber el bueno de Carl que en el pirineo no hay melojos?, oye, él bastante hizo con fiarse de la etiqueta.

En fin, una de esas cagadas graciosas que pasan a la historia.

Carl Ludwig Willdenow: este alegre caballero es el responsable de todo el jaleo.

Así que ya lo sabes, esa especie de roble algo más canijo que sueles ver por la Sierra de Guadarrama, no es un roble, sino un melojo, y se llama Quercus pyrenaica, aunque en Pirineos no hay.

¡Qué bonito es aprender!

Cuando te caiga en el Trivial, acuérdate de mi 😉

Gonzalo

Sobre el autor

Gonzalo

Soy Guía de montaña profesional, escritor vocacional, y necesito moverme y conocer nuevos lugares y personas casi tanto como respirar.

Desde 2015, trabajo en Nomadapto, mi propio proyecto, en el cual trato de mejorar la vida de la gente utilizando la montaña como excusa.

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