Odio la tecnología: reflexiones de un internauta hastiado

Odio la tecnología.

Hoy te voy a contar algo que puede que te sorprenda: odio la tecnología.

¿Un tío que está al mando de una página web odia la tecnología?, así es.

Por una parte me fascina todo lo que se puede hacer con un ordenador, siempre que sepas usarlo mínimamente.

Hace un par de siglos, difundir una idea era algo complicado. Te ibas a la plaza del pueblo, lo contabas... si tenías acceso a una imprenta la cosa cambiaba mucho.

Johannes Gutenberg. Si a este pobre hombre le hubieran hablado de Facebook, le habría dado un infarto.

Ahora, puedes contarle la idea a todo el planeta en menos de un minuto sacando el móvil del bolsillo.

No sé tú, pero yo no tengo claro que estemos del todo preparados para eso.

Creo que a veces, la tecnología avanza mucho más deprisa de lo que evolucionamos nosotros, y tengo la sensación de estar rozando el punto en el que no la adaptamos para que sirva a nuestros fines... sino de somos nosotros los que nos estamos empezando a adaptar para poder servir a los suyos.

Hoy no voy a hablar de montaña, y además, este artículo va a ser largo.

Tampoco lo voy a publicitar en las redes sociales tanto como otros.

Imagino que estas alturas la mayoría de la gente ya se ha marchado. Para los cuatro que seguís leyendo, os cuento.

He perdido todas mis fotos.

Así de crudo.

Todas las fotos que tenía desde 2009 hasta ayer. Todo perdido.

Es maravilloso lo que se puede hacer hoy en día con un ordenador... pero también hay veces en las que todo se tuerce, y parece que en lugar de estar a nuestro servicio, nosotros estamos al suyo.

Hay días en los que pienso que Terminator no es una peli de ciencia ficción, sino una premonición que preferimos ignorar... no vaya a ser que al final lo de Skynet sea cierto.

Una de esas cosas que a mi me hacen gracia y me dan para pensar. ¿Reconoces la tipografía y los colores?, pues si aún no has visto Terminator, póntela un día de estos y saca tus conclusiones. 

Ayer no podía acceder a mi ordenador. No sé qué demonios hice, pero no podía entrar.

Cada día hago muchas cosas para mantener el ritmo de trabajo de la web.

Hay mucho que escribir, corregir, maquetar, subir al servidor, programar, hay que estar pendiente de las redes sociales, responder a la audiencia, hay que crear imágenes, editar fotos, montar vídeos, organizar calendarios editoriales, preparar actividades, consultar mapas, ordenar tracks de GPS...

Cada día al final, el ordenador, es con quien más horas paso.

Y en alguno de esos procedimientos, sin querer debí de tocar algo, y se fue todo a hacer gárgaras.

Lo arreglé, claro, pero por el camino perdí parte de la información del disco duro.

A ver, no me molesta haber perdido cosas como las versiones extendidas del Hobbit, siempre puedo volver a encontrarlas, o la discografía de Rayden o El Chojin... pero las fotos... lo de las fotos me ha dolido de verdad.

Y te preguntarás, ¿y la copia de seguridad?, pues si, eso mismo me pregunté yo, pensaba que la tenía, pero no, por algún motivo, con las prisas, las mil cosas que hago simultáneamente... pensé que tenía una copia y no era así.

Y dentro de lo malo... puede que sea por algo, puede que tuviera que pasar, puede que la vida me esté diciendo: “tío, pasas muchas horas al día delante del ordenador, tienes que salir más y te lo voy a recordar mandando al carajo todas tus fotos, para que salgas a hacer unas nuevas”

Es una putada, una putada gorda, pero bueno, cosas que pasan... tampoco se ha muerto nadie.

Ahora bien, eso me ha dado pie a plantearme algunas cosas.

Como algunos sabéis, tengo un proyecto paralelo en el que estoy trabajando, además de este, y que muy pronto verá la luz.

La idea es dedicarme cada vez más al otro, y por ello estoy intentando poner Nomadapto cada vez más al día para que me deje más tiempo libre.

Mas en “piloto automático”

Estos son los candidatos más firmes a gestionar Nomadapto a partir de ahora.

Nomad​​​​

Apto

Trato de automatizar algunas cosas, de programar lo que se puede. Sigo aquí, por supuesto, pero cada vez vuela un poco más solo.

Entonces, ¿dónde está el problema?: en la tecnología.

Hace unos meses, por ejemplo, contraté una formación que prometía enseñarte todos los entresijos de la publicidad en Facebook.

Un método perfecto, probado y sin fisuras, para conseguir grandes resultados de audiencia.

Todo tenía muy buena pinta, y la garantía daba mucha confianza, si no conseguías los resultados prometidos recuperabas la inversión, además, venía muy bien recomendado.

Más audiencia = más visitas = más suscriptores = más actividades = más clientes = todos contentos.

Pues 500€ y 6 meses de trabajo después, me di cuenta de que me habían estafado.

No solo no habíamos conseguido los resultados esperados, sino que había perdido 6 meses de trabajo intentando adaptar un sistema que simplemente, para mi, no funciona.

No voy a dar nombres, estoy por encima de eso.

Ha sido otro revés, otra cosa que me ha dado que pensar... la tecnología, la puñetera tecnología.

Todo lo que he hecho en el último año, ha perseguido un único objetivo: montar un negocio alrededor de este blog, y vivir de él.

Que no iba a ser fácil lo sabía, que requería esfuerzo también. Lo he aceptado desde el primer momento, y no me a importado levantarme después de cada golpe.

Pero hubo un detalle hace ya unos días, que finalmente me hizo explotar. Un detalle sin importancia entre la gran cantidad de quebraderos de cabeza que, como ves, me está dando el proyecto.

Hace unos días, en una de las publicaciones en Facebook en las que promocionaba una de mis actividades, dos personas comentaron la publicación, mostrando interés y diciendo que se iban a apuntar. En los comentarios, una de esas personas preguntó cual era el desnivel de la ruta.

Y pensé: “o sea, que me he tirado meses construyendo una web genial, con unas fichas que dan toda la información, con una apartado en el que resuelvo todas las dudas... ¿para darme cuenta ahora de que la gente sencillamente no se molesta ni en hacer clic en el enlace?”

Me vine un poco abajo la verdad.

Hay... la tecnología.

La tecnología va muy deprisa, la redes sociales van muy deprisa. Todo va muy deprisa.

Puedes escribir un artículo en el que digas “tonto el que lo lea”, y mucha gente le dará al “me gusta” siempre que en la foto pongas un gatito.

Hay cantidad de gente que le dará “me gusta” a este artículo, sin haber llegado a leerlo.

¿Pues sabes que?: TON-TO

Facebook, las redes sociales en general, incluso Internet, a veces son una gran hipocresía.

¿Tienes 2000 amigos en Facebook?, ya...¿y con cuantos dices que te has tomado un café?

Otra de las pruebas de que a veces somos nosotros los que nos adaptamos a la tecnología son mis propios artículos.

Ahora mismo, estoy escribiendo esto en el sofá, en el portátil, pulsando las teclas del ordenador.

Habida cuenta de que, para dar abasto con el ritmo de publicación de Nomadapto, los últimos artículos se los he dictado al ordenador con el sistema de reconocimiento de voz... a llegado un momento en que pulsar las teclas, parece algo de otros tiempos, algo vintage.

No hablemos ya de coger un cuaderno y un boli... es es digno de un estudio arqueológico.

¿En qué momento hemos llegado esto?, escoger los artículos que escribes en tu web, no pensando en lo que te interesa contar, sino en lo que más audiencia tendrá, en lo que más se compartirá, en lo que más suscriptores te reportará.

Desde el momento en que un proyecto como este tiene que responder a una necesidad, la de generar clientes, y con ellos ingresos, es muy dificil que parte del alma del tinglado no se quede por el camino.

A veces siento que la creatividad y el corazón de los textos son la primera baja en la batalla por la atención y la audiencia, y la prueba es que si hace unos párrafos solo se habían quedado 4 lectores, ahora estoy seguro de que aquí solo quedamos tú y yo.

Los otros 3, se han marchado de vuelta a Facebook a ver más vídeos de gatitos.

Así que si, hoy no hablo de montaña, entre otras cosas, porque es mi web, y también quiero poder de vez en cuando publicar lo que me venga en gana sin bajar la cabeza ante la tiranía de la audiencia y de las cifras.

Puede que nadie lea este párrafo, pero eh, el derecho a pataleta no me lo quita nadie y yo me quedo más a gusto.

Y porque si alguien ha leído hasta aquí, puede que aún quede gente que si disfruta mis artículos con calma y un café en la mano, y no solo leyéndolo rápido en el metro, desde el móvil, de vuelta casa.

Y si es tu caso, si me estás leyendo, quiero que sepas que si Nomadapto va a seguir de momento es por ti. Solo por ti.

Así que tocará hacer fotos nuevas, y seguir escribiendo artículos, y proponiendo y promocionando actividades, pero a ti que has llegado hasta aquí, ahora que no nos oye nadie, te quiero decir que si de verdad te interesa lo que hago, debes saber que estoy preparando otro proyecto, que empezó hace un par de meses, que ya está cogiendo forma... y que cada vez mi ilusiona más que este.

Nomadapto seguirá por el momento como te digo, pero es un proyecto a extinguir.

Algo no he debido de conseguir hacer bien cuando la gente pregunta al pié de la publicación de Facebook si la ruta propuesta tiene mucho desnivel, y sinceramente, la tarea de cíclopes que supone todo esto, no es para conseguir likes en Facebook.

Con los likes no se paga el alquiler.

Me tomaré estos casi dos años de aventura digital como un entrenamiento. Un laboratorio de prueba en el que he aprendido qué funciona... y qué no.

Así que si, de momento seguiré, con la misma ilusión de siempre, pero el otro proyecto, el paralelo, el que todavía no puedo nombrar pero que verá la luz a principios del año que viene... ese sin duda es para ti.

Porque si esto te ha gustado, lo otro te va a enamorar.

Gonzalo

Sobre el autor

Gonzalo

Soy Guía de montaña profesional, escritor vocacional, y necesito moverme y conocer nuevos lugares y personas casi tanto como respirar.

Desde 2015, trabajo en Nomadapto, mi propio proyecto, en el cual trato de mejorar la vida de la gente utilizando la montaña como excusa.

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