Elegir un saco de dormir: mantente caliente en el hotel de 1000 estrellas

Sacos de dormir: mantenerte caliente en el hotel de 1.000 estrellas.

hace unos pocos meses

El vivac mola

¿Has oído alguna vez la expresión “un hotel de mil estrellas”?, seguro que si, yo la uso mucho.

Hacer vivac (que por si no lo sabes es la expresión “técnica” para “dormir a la intemperie”), es uno de los mayores placeres de nuestro modo de vida.
Puedes preguntar a quien quieras, hay montañeros (entre los que me encuentro) para quienes hacer vivac, en función del lugar, puede ser incluso una actividad en si misma, y no solo un medio para conseguir una cumbre concreta.

Es curioso como algo que siempre ha estado ahí (que yo sepa al menos, desde los primeros grafiteros de Altamira), se ha convertido en algo que a mucha gente hoy le da miedo, algo que ha adquirido una dimensión impensable hace no mucho.

El vivac tiene algo que nos conecta con nuestros orígenes como especie, algo que nos vacía la mente y cambia las reglas del juego.
Cuando lo pruebas, quieres más.

Puede que sea por la simplicidad y elegancia de hacer algo que hacemos todos los días…en unas condiciones radicalmente diferentes.

Con todo, y a parte del miedo a los posibles ataques de la fauna local, los dos miedos más generalizados son el frío y la lluvia.

Hoy te voy a hablar de uno del principal elemento para combatir el frío: el saco.


Tipos de sacos

saco de dormir

A la hora de elegir un saco de dormir, debes saber que existen diferentes tipos de sacos, en función de su construcción, materiales y diseño.

Las diferencias entre ellos (y por lo tanto la diferencia de precio), son fundamentalmente de prestaciones.

Factores como el peso, la compresibilidad, el aislamiento que aportan, su durabilidad… son lo que marca la diferencia.

Un saco barato, seguramente será un mamotreto enorme, de esos que, con solo meterlo en el macuto ya lo has llenado, que se gastará rápido y abrigará poco.

También puede ser un saco excesivamente fino, con un material aislante dudoso, que será ligero y compresible, cierto, pero con el que seguramente te pelarás de frío.

Una mayor inversión (si te vas al tope de gama) supondrá un saco ligero (o razonablemente ligero) más o menos compresible, que te garantizará noches confortables de calor, y duradero.

Es una pieza fundamental de tu equipo, la pieza en la que vas soñando meterte después de una dura jornada cuando llegas al refugio o montas el campamento, y por eso no vale cualquier cosa.

Así que si; ya sabes lo que te voy a decir: es una inversión en la que merece la pena dejarse algo más de dinero, ya que el rendimiento de tu día, depende del descanso de tu noche.

"En la montaña, el rendimiento de tu día, depende del descanso de tu noche".

Tuitea esto

Materiales

En cuanto a los materiales, básicamente tenemos dos: fibra y pluma.

Ambos casos están basados en el mismo principio termodinámico: retener el calor.

¿Recuerdas cuando te hablé de la teoría de capas?, entonces recordarás que los materiales aislantes que usamos en montaña no aportan calor, solo retienen el que nosotros emitimos (en forma de radiación infrarroja) en diminutas cámaras de aire que se crean entre sus fibras.

Pues eso es lo que hace el saco.

Hoy me voy a centrar en el relleno, una de las partes más importantes.

Sacos de fibra

Cuando hablamos de fibra, nos referimos a sacos de fibras sintéticas (generalmente, por no decir siempre, derivados plásticos del petroleo)

Seguro que has oído hablar del poliester, o del más reciente Primaloft (para entendernos, algo así como una versión mejorada del anterior)

La ventaja que tienen los sacos sintéticos, es fundamentalmente su precio: sale más barato un saco de fibra que su “equivalente” similar de plumas.

Aguantan menos ciclos de compresión-descompresión que la pluma, por lo que son algo menos duraderos, ya que pierden sus propiedades aislantes más rápidamente.

Además, son más pesados y se comprimen peor.

Eso si, a diferencia de la pluma, resisten algo mejor el agua.

Entonces… “si cometo la negligencia de llevar el saco por fuera del macuto y/o sin una bolsa de compresión estanca (que no te vea yo 😉 ), y se me empapa… ¿sigue calentando?”.

Bueno, evidentemente no calentará como si estuviera seco, pero mantendrá bastante sus propiedades (la perdida de su capacidad aislante es de un 4% aproximadamente), ya que el relleno sintético no se apelmazará demasiado, y aún quedarán esas pequeñas cámaras de aire para retener el calor.

Ahora bien, incluso en las mejores condiciones, un buen saco de fibra, abrigará menos que un buen saco de plumas.

poliester

Cuando hablamos de fibra, nos referimos a sacos de fibras sintéticas (generalmente, por no decir siempre, derivados plásticos del petroleo)

Seguro que has oído hablar del poliester, o del más reciente Primaloft (para entendernos, algo así como una versión mejorada del anterior)

La ventaja que tienen los sacos sintéticos, es fundamentalmente su precio: sale más barato un saco de fibra que su “equivalente” similar de plumas.

Aguantan menos ciclos de compresión-descompresión que la pluma, por lo que son algo menos duraderos, ya que pierden sus propiedades aislantes más rápidamente.

Además, son más pesados y se comprimen peor.

Eso si, a diferencia de la pluma, resisten algo mejor el agua.

Entonces… “si cometo la negligencia de llevar el saco por fuera del macuto y/o sin una bolsa de compresión estanca (que no te vea yo 😉 ), y se me empapa… ¿sigue calentando?”.

Bueno, evidentemente no calentará como si estuviera seco, pero mantendrá bastante sus propiedades (la perdida de su capacidad aislante es de un 4% aproximadamente), ya que el relleno sintético no se apelmazará demasiado, y aún quedarán esas pequeñas cámaras de aire para retener el calor.

Ahora bien, incluso en las mejores condiciones, un buen saco de fibra, abrigará menos que un buen saco de plumas.

poliester

Sacos de pluma

saco de dormir

Son la “crème de la crème”...si eres cuidadoso.

Lo primero que tienes que saber es que un saco de plumas mojado, es sin duda una de las peores cosas que te pueden pasar en la montaña.

La pluma se apelmaza con la humedad, y se convierte en una plasta increíblemente pesada que tardará la vida en secarse, y que será incapaz de mantener el calor.

Por otra parte, y en función de la pluma (quiero decir, de la especie a la que perteneciera en vida su dueño original) estos sacos tienen diferentes propiedades.

El plumón, o duvet (la pelusilla que tienen en el pecho aves como las ocas o los cisnes) abriga mucho más que las plumas (realmente las plumas apenas se usan)

No solo eso, en función de la especie, las prestaciones son distintas.

Lo más común, son las de oca (la que da mejor rendimiento) y pato.

E incluso dentro de la misma especie hay otros criterios que también influyen.

No calientan igual las plumas de un pato europeo (grande y gordo, y por lo tanto con plumas grandes y gordas) que las plumas de un patito chino (más pequeño, y por lo tanto con plumitas más pequeñas) que son las que se suelen usar en los sacos baratos hechos en serie que se venden en las grandes superficies.

saco de dormir

Son la “crème de la crème”...si eres cuidadoso.

Lo primero que tienes que saber es que un saco de plumas mojado, es sin duda una de las peores cosas que te pueden pasar en la montaña.

La pluma se apelmaza con la humedad, y se convierte en una plasta increíblemente pesada que tardará la vida en secarse, y que será incapaz de mantener el calor.

Por otra parte, y en función de la pluma (quiero decir, de la especie a la que perteneciera en vida su dueño original) estos sacos tienen diferentes propiedades.

El plumón, o duvet (la pelusilla que tienen en el pecho aves como las ocas o los cisnes) abriga mucho más que las plumas (realmente las plumas apenas se usan)

No solo eso, en función de la especie, las prestaciones son distintas.

Lo más común, son las de oca (la que da mejor rendimiento) y pato.

E incluso dentro de la misma especie hay otros criterios que también influyen.

No calientan igual las plumas de un pato europeo (grande y gordo, y por lo tanto con plumas grandes y gordas) que las plumas de un patito chino (más pequeño, y por lo tanto con plumitas más pequeñas) que son las que se suelen usar en los sacos baratos hechos en serie que se venden en las grandes superficies.

"Un saco de plumas mojado, es sin duda una de las peores cosas que te pueden pasar en la montaña".

Tuitea esto

Temperaturas a tener en cuenta

Esto da para un artículo entero (que escribiré) hablando de estándares y normas internacionales, así que, de momento, te lo voy a poner muy fácil: básicamente, para elegir un saco de dormir, solo importa una, la de confort.
En la mayoría de los sacos verás que en la bolsa suelen venir indicadas 3 temperaturas: “de confort”, “límite” y “extrema”.

La única que te recomiendo que mires es la primera, la de confort, esa será la temperatura mínima a la que vas a poder estar a gusto.
Si la temperatura de confort es de 15ºC, por mucho que la límite sea de 0ºC, ya te digo yo que salvo que estés bien abrigado, al bajar de 10ªC ya estás pasando frío.


"Accesorios"

Hay ciertos “complementos”, que merece la pena tener en cuenta.

Funda de compresión

La meto en “accesorios”, pero es un imprescindible: sirve para mantener el saco protegido y reducir considerablemente su volumen cuando va en el macuto.

Si puede ser impermeable, tanto mejor, sobre todo si el saco es de pluma.

Funda de vivac

Es una especie de saco de un material impermeable y transpirable, dentro del cual se introducen el conjunto saco-usuario (siendo la capa más externa)

Sirve para protegerte del viento, la condensación típica de la madrugada (lo que llamamos rocío) e incluso de una lluvia moderada.

Moderada, para los diluvios, está la tienda de campaña.

Saco sábana

Es un saco muy ligero (habitualmente de seda o algodón) que cumple la misma función que las sábanas de casa: separar al usuario del saco.

Esto permite que, al llegar a casa, lo que eches a lavar sea el saco sábana, en lugar del saco, aumentando (y mucho) su vida útil.

Además, siempre aporta algún grado más de aislamiento, aunque no es su principal función.

Conclusión

Un saco es, sin duda, una buena inversión.

Si no te importa dejarte algo más de presupuesto a la hora de elegir un saco de dormir, y contar con las mejores prestaciones, y vas a ser cuidadoso con tu saco, uno de plumas puede ser tu mejor opción.

Si por el contrario, prefieres un saco algo más ligero y a prueba de bombas, puedes optar por uno de fibra, y compensar la pérdida de aislamiento con una buena convinación de prendas térmicas para dormir a modo de pijama (una opción muy recomendable que redunda en la polivalencia del conjunto)

¿Y tú?, ¿dónde has hecho tu mejor vivac?, ése que te marcó para siempre y te brindó momentos únicos disfrutando de un hotel de mil estrellas y un fantástico amanecer, puedes dejar tu vivac perfecto en los comentarios.

Gonzalo

Sobre el autor

Gonzalo

Soy Guía de montaña profesional, escritor vocacional, y necesito moverme y conocer nuevos lugares y personas casi tanto como respirar.

Desde 2015, trabajo en Nomadapto, mi propio proyecto, en el cual trato de mejorar la vida de la gente utilizando la montaña como excusa.

Seguir Gonzalo:

Deja un comentario