Bastones de trekking y senderismo. ¿Qué tipos existen?, ¿cómo elegirlos?

Bastones de trekking y senderismo. ¿Qué tipos existen?, ¿cómo elegirlos?

Hoy te voy a hablar de un elemento que cada vez está cobrando más presencia en nuestras zonas de senderismo habituales, y que 7 de cada 10 usuarios utilizan mal… sin saberlo.

Los bastones de trekking.

¿Por qué debería usar bastones de trekking?

Los bastones (recuerda, no se llaman “palos”) llevan con nosotros desde el inicio de los tiempos.

Su función, básicamente, es “apoyarnos”, es decir, transferir parte del peso de nuestro cuerpo (y de la carga de nuestro macuto) al suelo.

Son una especie de prolongación de las extremidades superiores, que nos hacen conservar todas las ventajas de ser un bicho bípedo, aportándonos además gran parte de las ventajas de los cuadrúpedos.

¿Por qué te cuento esta chorrada?, atento a los números, y alucina:

El peso que descarga un bastón en subidas ronda el 15%, mientras que en bajadas, la cifra puede llegar a un increible 20%

¿Mola eh? ¿te imaginas “quitarte de golpe” 2kg, de un macuto de 10kg?

Son unos números maravillosos a los que todos queremos llegar, pero hay una pega: varían en función del uso.

Los valores que te cuento, están basados en estudios biomecánicos, que tienen en cuenta que el usuario sabe cómo usar correctamente un bastón de trekking.

Esto quiere decir que, si no se usan correctamente (luego veremos cómo deben utilizarse) esos valores caen drásticamente, y en el caso de muchos usuarios con los que me he encontrado, pueden llegar directamente a cero, siendo más un estorbo que una ayuda.

Es lo que conocemos como llevar los bastones “de adorno”.

Tú no quieres llevarlos para salir bien en la foto, quieres quitarte esos 2kg del macuto.

Vamos a ver todo esto en profundidad:

Tipos de Bastones

A grandes rasgos, podemos clasificar los bastones en función de la actividad deportiva para la que han sido concebidos, y en función de la estructura que presentan.

En función de su uso

De Nordic Walking (en adelante “NW”)

Quiero mencionar primero los bastones de Marcha Nórdica (o Nordic Walking) por una sencilla razón: mucha gente los usa de manera incorrecta.

La Marcha Nórdica es una disciplina deportiva nacida en Finlandia en los años 30, para dar respuesta a un problema muy concreto: los equipos de competición de esquí necesitaban una manera de entrenar en verano…cuando no había nieve

De ahí que se inventaran el Nordic Walking.

Es una actividad muy completa en la que se activa simultáneamente casi toda la musculatura del cuerpo, por lo que es genial no solo como entrenamiento cardiovascular, sino también para la notificación general.

El problema es que el NW tiene una técnica muy concreta, y por ello requiere de unos bastones con una dragonera (la cinta por la que se pasa la mano) especialmente adaptada a dicha técnica.

En esencia, y por no embarullarnos: en el NW, al finalizar el movimiento que podríamos denominar “fase de impulsión” (el momento en que nos impulsamos con el bastón hacia delante), hay que “soltar el bastón” (como en el esquí de fondo)

La dragonera, que pasa “por encima” de la muñeca, está diseñada para devolver la empuñadura “automáticamente” a la mano.

Conclusión, el bastón de NW, sirve UNICAMENTE para la práctica del NW.

Está diseñado para caminar en llano o pendientes suaves, con muy poco o ningún peso.

Su función no es descargar peso en pendientes pronunciadas.

No es un bastón de trekking.

De Trekking

Son los más extendidos, los que, con toda probabilidad encontrarás en la tienda.

La principal diferencia, (además del material), con los de NW, es que la dragonera no tiene un diseño especial, sino que es una simple cinta por la que pasaremos la mano (más abajo veremos la manera correcta)

Normalmente son de aluminio.

Si es así, trata de que la aleación sea, concretamente la denominada “7075-T6”, también conocida como “Zicral”, ya que es la que mejor rendimiento aporta.

Puedes preguntar al dependiente, aunque en función del que te toque, a lo mejor le da un infarto (yo suelo mirar la etiqueta del fabricante, o el estampado del propio bastón)

También los hay de otros materiales, entre los que cabe destacar, por prestaciones, la fibra de carbono.

Los mejores, tienen la punta de tungsteno, un material muy duro que los hace muy duraderos.

Últimamente están saliendo modelos que incorporan un muelle a modo de amortiguador.

En mi experiencia no son muy recomendables, ya que la función del bastón de trekking es equilibrarte, pero sobre todo impulsarte cuesta arriba, y ese amortiguador lo que hace es disipar buena parte de la energía cinética necesaria para hacerlo.

Si eres ciclista de montaña, sabrás de lo que hablo.

En función de su estructura

En función de cómo estén construidos los bastones, podemos distinguir 4 modelos.

Fijos

Constan de una única pieza fija, es decir, un único cuerpo o fuste con una empuñadura en un extremo, y una punta en el otro.

Las únicas ventajas que yo les veo, es que al no haber partes móviles que puedan romperse, son más duraderos, y también que son más baratos que los demás.

El inconveniente es que, al no poder plegarse, cuando llegamos a un paso difícil en que tenemos que prescindir de ellos, se convierten en un engorro.

Otro “problema” añadido, es que tenemos que tener en cuenta la talla al comprarlos, ya que no se puede modificar su longitud.

Telescópicos

Los más extendidos.

Constan de dos o más cilindros de calibres sucesivos que se encastran uno dentro del siguiente (unos tubos metidos dentro de otros tubos, vaya) y que se fijan por medio de diferentes sistemas.

La ventajas de esto es que se pueden plegar (a mayor cantidad de tramos, más compactos quedarán una vez plegados) y que pueden ajustarse, adaptándose a la talla de diferentes usuarios.

Hay que vigilar el sistema de fijación de los diferentes tramos.

Que yo conozca hay dos, a rosca, y de palomilla.

Los de rosca llevan en la inserción de cada tramo, por dentro, una pieza cilíndrica que se expande contra las paredes del tubo, bloqueándolo.

Tienen el inconveniente de que se rompen siempre por ahí.

Además, con bajas temperaturas no trabajan bien (a mi se me han congelado, convirtiendo un bastón telescópico en uno fijo) y tampoco se llevan bien con el polvo y el barro (recuerda que los bastones hay que limpiarlos de vez en cuando, por fuera y por dentro).

Los de palomilla, tienen el cierre por fuera, y consiste en una pieza con forma de torniquete, que abraza el tubo gracias a un tornillo.

Son preferibles por ser más duraderos y fiables (también algo más caros)

Plegables

Han sido los últimos en llegar y han venido para quedarse.

Constan de diferentes secciones que se encajan unas dentro de otras, y se bloquean tensando una cinta de dyneema (un material textil súper resistente) que va de la punta a la empuñadura.

Al tensar la cinta, las diferentes piezas se encajan y adquieren su integridad estructural.

Sé lo que estás pensando, y llevas razón: es el sistema de los bastones de los invidentes de toda la vida, pero más robusto.

Son súper ligeros, se meten en cualquier parte, se pliegan y despliegan muy rápido… una maravilla.

Las únicas pegas son, que no se pueden regular, y que son algo delicados, y hay que tratarlos con cuidado (algo difícil cuando bajas una cuesta a toda pastilla cargado con un macuto de 15kg)

Combinación "telescópico-plegable"

Son una combinación de los dos anteriores, en los que el tramo más cercano a la empuñadura es telescópico y el resto es plegable.

Un híbrido más pesado que los plegables, pero con la ventaja de que se pueden regular en longitud.


La semana que viene te contaré cómo ajustar tus bastones, qué longitud deben tener en cada caso y por qué (esto te va a sorprender), cómo hay que sujetar la dragonera para evitar partirte un dedo, y por qué tienes que llevar 2 bastones, ya que llevar solo uno no tiene mucho sentido.

Si quieres ahorrarles a tus compañeros esos 2kg “de más”, te dejo un botón y te invito a compartir éste artículo en tu red social favorita. ¡Compartir es vivir!

Gonzalo

Sobre el autor

Gonzalo

Soy Guía de montaña profesional, escritor vocacional, y necesito moverme y conocer nuevos lugares y personas casi tanto como respirar.

Desde 2015, trabajo en Nomadapto, mi propio proyecto, en el cual trato de mejorar la vida de la gente utilizando la montaña como excusa.

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